- Ya estoy lista. Cuando quieras.
- Perfecto.- Carter lr cogió el abrigo y, mientras la ayudaba a ponérselo, ella lo observó de reojo.
- Cada vez que haces esto, pienso que me gustaría llevar el pelo largo para que pudieras sacármelo del abrigo.
-Prefiero que lo lleves corto. Así se te ve el cuello. Tienes un cuello muy bonito.
Mac se volvió y se quedó mirándolo.
-Nos vamos a cenar.
-Sí. ya he reservado. A las siete y media en...
-No, no, digo que salimos a cenra para que no interpretes que vamos a quedarnos. Necesito sacarme esto de encima para poder disfrutar da la cena sin estar dándole vueltas todo el rato.
Mac se puso de puntillas, lo tomó por la nuca y posó sus labios, suaves y cautivadores, sobre los de él. Carter sintió un estremecimiento de placer. Tuvo que controlar la necesidad de estrecharla como la primera vez, de dejar salir todo su deseo reprimido. Le acarició el cuerpo, por desgracia dentro del abrigo, hasta que ese estremecimiento perdió intensidad.
Mac se apartó, y un bello rubio encendió su piel nívea de porcelana.
-Tienes talento para esto, profesor.
-He pasado mucho tiempo imaginando que te besaba... otra vez. Y hace poco he vuelto a pensarlo. Quizá es por eso.
-Puede que tengas un don. Vale más que nos marchemos o me olvidaré de la cena.
-No espero que tú...
-Quién sabe.

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