Si llega otra vez un día en que se apage la luz de mis ojos, si mis labios parecen petrificados, y no saben reír, no busques la causa del cortocircuito; no soy una máquina que puedas examinar y reparar.
No me abandones tampoco: escúchame, o solo mírame, si no consigo hablar.
No te preocupes si no me entiendes y acepta mi tristeza sin más.
Marleen
No me abandones tampoco: escúchame, o solo mírame, si no consigo hablar.
No te preocupes si no me entiendes y acepta mi tristeza sin más.
Marleen

Es estupendo que hayas utilizado este texto.
ResponderEliminar